jueves 18 de agosto de 2011

Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo,perdón, sobre la Red, y no se atrevió a preguntar

Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo,perdón, sobre la Red, y no se atrevió a preguntar

Por: Teresa Da Cunha Lopes

La red es multifuncional y tiende a enlazar todas las redes de telecomunicación existentes que hasta ahora se mantenían autónomas.

La capacidad de la infraestructura de comunicación está creciendo y con respecto al equipamiento terminal, se observan distintas evoluciones. Primero, el equipamiento terminal, que en los ochenta era unifuncional (el terminal de telefonía de voz para transmisión de señales de audio, la TV. para la transmisión unidireccional de imágenes, etc.), ahora es multifuncional.

Con el celular podemos enviar correos electrónicos, ver la TV, efectuar transacciones y leer el periódico, pero también podemos ser localizados, espiados, escuchados y hasta suplantados.
Otra evolución sufrida por el equipamiento terminal es que ya no está anclada a un lugar fijo, sino que nos puede acompañar en nuestros traslados.

Por otro lado, su capacidad se está incrementando de forma notable bajo la famosa Ley de Moore . Según esta teoría, cada dieciocho meses, la capacidad de un terminal puede ser doblada por el mismo precio. En otras palabras, en las últimas décadas la capacidad de procesamiento y memoria de las computadoras se han multiplicado por mil.

Otra tendencia destacada es hacia la miniaturización de los terminales gracias al uso de nanotecnología .Una de sus consecuencias inmediatas es la posibilidad de crear RFID.
Los RFID (dispositivos de identificación por radiofrecuencia) son etiquetas o tags llamadas “polvo inteligente”.

Estos tags pueden estar incrustados en nuestras ropas, en los productos que compramos en supermercados e, incluso, en nuestros cerebros y pueden detectar, controlar y, en última instancia, influir en nuestro comportamiento.

A través del uso de estos diversos terminales, los sistemas informáticos son omnipresentes, ya que han invadido nuestro entorno y todos los segmentos de nuestra vida cotidiana, tanto privada como profesional y, con cada día que pasa, abrirán caminos hacia nuevos campos.

Los sistemas de información multiplican las huellas de los usos de los servicios TIC y asimismo multiplican la posibilidad de que determinados controladores de datos hagan un seguimiento de las actividades de los usuarios de Internet.

Muchas de las actividades, que en el pasado se llevaban a cabo sin ninguna red de telecomunicaciones, requerirán de tales redes para ser usadas en el futuro. No es descabellado pensar que, dentro de unos años, la mayoría de nuestras casas estarán equipadas con componentes inteligentes que informarán con exactitud de qué comida está almacenada en ellas y cuándo habrán pasado sus fechas de caducidad (gracias a los chips RFID). Estas casas “inteligentes” podrán incluso tomar la iniciativa mostrando en el televisor familiar anuncios dirigidos o contactando con los supermercados para obtener ofertas o realizando pedidos de productos.

En general, existe una clara tendencia que consiste en crear objetos inteligentes a nuestro alrededor equipándolos con un terminal de telecomunicaciones. Los terminales inteligentes están operando de forma opaca y compleja. En la actualidad, las computadoras conforman la inmensa mayoría de terminales de telecomunicación.

Estos terminales generan, de forma completamente invisible a sus usuarios, muchas huellas de las telecomunicaciones que pasan a través de ellos .

Estas huellas se encuentran almacenadas en el terminal o bien se envían a través de la red, habitualmente sin informar al usuario. Los medios técnicos puestos a disposición de los usuarios son incompletos, demasiado complejos y configurados por defecto en un modo perjudicial para la protección de la privacidad de los navegantes de Internet.

El respeto a la privacidad se ha convertido en una opción solamente accesible a personas que disponen de tiempo y conocimientos o de un equipo especializado de técnico y queda fuera del alcance del ciudadano común. La relación del individuo con la protección de sus datos se ha convertido en sí en un artículo de información personal que muchos interesados desean poseer.
Los terminales de telecomunicación incorporan diversos identificadores técnicos que permiten “rastrear” el comportamiento del individuo en la red. La mayoría de participantes de la industria no consideran este proceso de rastreo una violación de la privacidad del individuo si éste no puede ser identificado mediante un punto de contacto.

La tecnología de los cookies permite que una página web, por defecto, inserte con disimulo su propio identificador en el terminal de forma permanente para poder así rastrear el comportamiento del individuo en Internet.

Los protocolos de telecomunicaciones y el funcionamiento de los terminales no incluyen la Protección de Datos como requisito clave, sino como una opción generalmente dejada a la discreción de los fabricantes de dispositivos y programas que incorporan estos estándares.
Finalmente , debemos resaltar el carácter global de Internet.

Debido a la naturaleza global de las redes modernas y a la ausencia de fronteras con respecto a la infraestructura, el procesamiento operado por personas localizadas fuera de las fronteras nacionales puede afectar directamente nuestra privacidad mediante el envío de spyware, transmitiendo datos a terceras partes a través de hiperenlaces invisibles o dirigiendo correo no solicitado a través de la web, etc.

La abolición de fronteras nacionales hace necesaria una aproximación común hacia los principios de Protección de Datos y su posible imposición.

"Big Brother" está a la vuelta de la esquina