miércoles, 25 de julio de 2007

Derecho y Nuevas Tecnologías



Si bien es cierto que no hay sociedad humana de la que se tenga memoria, y registro que no tenga su propia definición de la Identidad y su particular Tecnología, no lo es menos que la técnica, fuertemente asentada sobre criterios, normas y fundamentación científica, adquiere, después de la Segunda Guerra Mundial, unas dimensiones desconocidas, distintas a las de cualquier otra época histórica o de cualquier otro tipo de sociedad, permitiendo la escenarización de múltiples futuros, que obligan a repensar:

1· el problema central de la Naturaleza Humana y su redefinición frente a las posibilidades abiertas por las Nuevas Tecnologías de la Vida
2· la definición de Individuo y de Persona y sus impactos en la construcción sociológica del Conocimiento
3· el problema de la construcción social de las redes en la Sociedad del Conocimiento y de la Información
4· la redefinición de las relaciones entre el Estado y el Individuo (el Ciudadano), y por ende la introducción de grandes transformaciones del Derecho en el siglo XXI

Estos serán los problemas teóricos centrales del blog mexicolaw, que por la extensión y complejidad de tratamiento inherentes, obligan a reducir el campo de trabajo a la cuestión de la definición de Individuo y de Persona, por un lado y, por otro lado, al regreso a la cuestión de la construcción del discurso del Poder entre el Estado y el Individuo, analizado a través de la introducción de nuevos niveles en el Concepto General de Derecho.

Todos los ámbitos a los que dirijamos la mirada en nuestra vida actual están mediatizados por la técnica; quizá habría que decir, por el complejo tecnocientífico, dada la cada vez mayor implicación entre ciencia y técnica, por un lado y poder, por otro lado.

La vida y la muerte, la alimentación y el vestido, el aprendizaje y la enseñanza, las relaciones entre los humanos, el transporte y la comunicación, nuestra visión del mundo e, incluso, de nosotros mismos, estos aspectos de nuestra cotidiana existencia, por citar algunos, de una u otra manera están mediados por la técnica.

Por ello, si no queremos que la técnica, por su propio carácter instrumental y manipulador del entorno humano y del mismo ser humano, de ser un medio que facilite nuestro vivir, se transforme en un fin en sí misma, si no estamos dispuestos a que seamos nosotros los súbditos dedicados a su servicio, nos vemos en la necesidad de ejercer nuestro derecho de opción sobre futuros posibles.

Poner límites a su radio de acción y enjuiciar críticamente su aplicación, sin frenar sus avances, entonces, serán tareas que incumban no sólo al científico, al técnico, al experto, sino a toda la ciudadanía.

Podemos resumir en puntos nodales algunos de los aspectos del cotidiano humano que la moderna biotecnología, por un lado y la nueva Sociedad de la Información y del Conocimiento,afectarán.

Así, veremos transformaciones en diversos aspectos:

1. Cobrarán un gran interés las medidas para proteger la intimidad , así como el acceso de terceros a nuestros datos personales
2. Se reavivará el viejo debate sobre el papel del Estado y sobre las libertades y garantías en un mundo globalizado y en su particular manifestación, la Sociedad de la Información y del Conocimiento
3. La biosfera, que ya estaba en nuestras manos antes de la Biotecnología, podrá ahora ser "explotada" según criterios de racionalidad científica ligados a la manipulación celular y molecular, y tenderá cada vez más a la mercantilización. Se plantean aquí cuestiones como la apropiación privada (sobre todo por grandes empresas multinacionales) de conocimientos y técnicas, la legitimidad de realizar ciertos experimentos que afectan a los seres vivos y que podrían alterar los equilibrios ecológicos
4. La mercantilización de la vida alcanza también a lo humano: ¿qué pasará cuando al menos ciertas capas de población consideren normal recurrir a tecnologías como la clonación reproductiva o como la "mejora genética"? ¿Qué consecuencias para nuestra visión de lo humano y para las relaciones sociales tendrá el que legitimemos la manipulación genética de unos individuos sobre la siguiente generación?
5. Tendremos que decidir no sólo lo que queremos hacer con la Biosfera, sino que quizá debamos tomar opciones respecto a la posibilidad de dirigir nuestra propia evolución.
6. Veremos desaparecer algunas de las competencias y funciones del estado nacional y la introducción paulatina de jurisprudencias globalizadas

De hecho, precisamente por esta penetración del complejo tecnocientífico en todos nuestros ámbitos de la vida en sociedad, la reflexión ética y jurídica alcanzan territorios antes apenas explorados.

El desarrollo de la tecnociencia plantea numerosos problemas éticos y jurídicos inéditos, como el ya clásico del uso de la energía nuclear o el más cercano de la sociedad red. En este último caso, los problemas son de diversa índole, como puedan ser las limitaciones a la libertad, la piratería, la propagación de virus, las intromisiones en la intimidad o el control de contenidos; dada la globalización de la sociedad red, todo ello viene como consecuencia de la dificultad de regular Internet por una falta de consenso internacional y la ausencia de regulación de carácter interno a la propia tecnología de la red.

Con todo, dentro de la auténtica revolución tecnológica que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XX, la más espectacular y polémica, que abre unas posibilidades insospechadas, en la economía, la sociedad, la nueva forma de concebir la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, la alimentación, la idea misma de especie o la elección de determinados rasgos para nuestra descendencia, es la revolución operada en la Biotecnología y su aplicación a las nuevas técnicas de Reproducción Asistida y de Manipulación Genética.

Las nuevas Tecnologías de la Vida, por su dimensión globalizadora y por su meta impacto sobre el conjunto de la Humanidad, en efecto, nos colocan ante innumerables retos de orden jurídico, político y ético, y otras tantas rupturas, con la tradición heredada de la Ilustración y de las grandes revoluciones constitucionales de finales del siglo XVIII y principios del XIX, en que el Estado ostentaba el Monopolio del Poder político. Entre otros, la distribución de recursos en la asistencia sanitaria, la responsabilidad profesional del médico, las consideraciones éticas sobre trasplantes de órganos, sobre la experimentación con seres humanos o sobre las diversas formas de reproducción asistida, son contextos que colocan en tela de juicio el “absolutismo “ de los Códigos y obligan a retomar otras formas de producción del Derecho y a repensar un Nuevo Contrato Social. Sin embargo, de una forma más modesta, el punto de vista que aquí nos interesa es, principalmente, el que pone el énfasis en la Teoría y Práctica de las Tecnologías de la Vida y sus impactos en la formulación de la Construcción Teórica (“dogmática”, en términos jurídicos) de los Nuevos Derechos Humanos.

En este apartado estamos considerando la exploración del código genético (en particular las aplicaciones de la genómica y de la genética) y el papel creciente de las ingenierías biomédicas como punto de convergencia de las principales innovaciones en tecnologías de la información, biotecnologías y nuevos materiales, y las cuestiones que producen en la nueva producción teórica del Derecho.

Dos breves anotaciones; en primer lugar, la relativa a los expertos, como afirma Victoria Camps “la división del conocimiento se erige en el valor más preciado”.

Un mundo de expertos es un mundo de personas que saben mucho de muy poco, que en ningún caso sienten la necesidad de enfrentarse a la totalidad del mundo o de lo humano, entre otras cosas, porque la misma especialización los hace humildes y saben que no son capaces de ir más allá de su saber específico.

Si han tenido que nacer esas disciplinas llamadas Derecho de Internet y Biojurídica es porque se echa de menos precisamente la incapacidad para pensar con una cierta distancia sobre los fines y el sentido de lo que se hace. Es decir, la complejidad alcanzada por las nuevas tecnologías de la Información y por las técnicas médicas y los problemas que plantean, son de tal envergadura y gravedad, las cuestiones que están sobre la mesa adquieren un valor tan elevado, como son, en definitiva, las de la autonomía, de la confidencialidad de datos, de la seguridad jurídica, la salud, la vida y la muerte, y ello requiere una discusión que no puede permanecer encerrada en el mundo empresarial, laboratorios u hospitales, tiene que salir a la calle, hacerse pública y estar sometida no sólo al dictamen de los expertos, ni siquiera al de los especialistas en ciencias jurídicas o en ética, sino a la libre discusión de la ciudadanía en general.

En segundo lugar, una anotación relativa al Estado y al tipo de ciudadano de ese Estado. Frente a otro tipo de sociedad, la nuestra es una sociedad liberal y plural, con múltiples variaciones, desde el liberalismo extremo a una sociedad basada en la idea del Estado del bienestar.

Eso significa que el Estado no debe legislar sobre moralidad, pues debe separar clara y nítidamente las cuestiones relativas a la ley de las cuestiones relativas al bien, que no considera que lo que es pecado es delito. Que, en definitiva, legisla sobre los derechos y deberes de la ciudadanía, pero no le indica cómo debe vivir y cuál es la “vida buena”.

En suma, que pueden darse ciertos tipos de conductas que a juicio de algunos ciudadanos sean inmorales, pecaminosas ó éticamente indeseables, pero el Estado solamente debe prohibirlas si conllevan un daño hecho a los otros.

De otro lado, la característica primaria de la ciudadanía en un Estado liberal es la de la autonomía; y la esencia de esta autonomía significa libertad para elegir, siendo más valiosa a ojos del liberal, la decisión objetivamente equivocada, pero libre, de la acertada, pero llevada a cabo bajo coacción.

Si bien es cierto de todas formas, que esta autonomía queda recortada en el Estado liberal por lo que se denomina “paternalismo jurídico”, es decir, un tipo de intervención coactiva sobre la conducta de los ciudadanos para que no se dañen a sí mismos

3 comentarios:

Ricardo García dijo...

Felicito a la Maestra Da Cunha por este nuevo esfuerzo editorial en línea, el cual podrá ser una nueva plataforma de desarrollo de la producción jurídica, alternativa a Themis de nuestra Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, de la Universidad nicolaita. Maestra, cuente con mis colaboraciones que le enviaré con regularidad.

Luis Juan B. Clara dijo...

Felicitaciones, querida amiga.
Siempre es un paso adelante.
Envío cordiales saludos desde Buenos Aires.
Luis J. B. Clara

Anónimo dijo...

¿Existe la libertad?.
La respuesta es sumamente dificil.
Habría que considerar y evaluar la posibilidad y las implicancias de que restringir la libertad que en la actualidad existe en la red de redes. Lo que se me gustaría plantear es la posibilidad de establecer las bases para promulgar en el futuro, mediato o imnediato de una Carta Magna, que surga a partir de la consulta y aporte de la comunidad virtual.

Ruben Dario Avalos